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NIÑOS CON PROBLEMAS ONCOLÓGICOS
CONSULTA A TITULO DE INFORMACIÓN
QUE ES EL CÁNCER
TRATAMIENTO DEL CÁNCER
CIRUGÍA
QUIMIOTERAPIA
RADIOTERAPIA

 

 Todos y cada uno de los síntomas del hombre que alteran su salud ha recibido un nombre científico, pero si alguno de ellos causa un gran malestar y conmoción en el paciente y su familia es la palabra cáncer, por lo que alguna de estas molestias de salud deberían ser tratadas y conceptualizadas bajo los efectos sicológicos que causan impacto al dárseles el nombre científico y que llegan a convertirse en el primer factor negativo para tratar al paciente. Es necesario e imperativo que existan seudónimos al abordar el tema  o diagnostico frente al paciente,  de forma que su actitud frente a la enfermedad no se convierta en un trauma y aleje las posibilidades de SANACIÓN.

Sugiero modestamente que esta palabra que determina un concepto científico “cáncer”, sea evaluada bajo una perspectiva más moderna, dejando a un lado el daño que ocasiona mencionarla, dando paso a la posibilidad de sanación mental. Por ello  FUNFECO, no utilizara en ninguno de los casos la misma contribuyendo desde ahora y acá, a tratar de elevar el auto-estima de los niños. Utilizaremos los términos: pacientes oncológicos, las menciones de la misma en la investigación quedaran para el discurso científico.


 

“El cáncer se desarrolla a partir de una alteración del ADN que transforma una célula normal en una célula tumoral. Los mecanismos que facilitaran alteraciones genéticas son complejos y no siempre bien conocidos. Se conoce también la existencia de factores ambientales de carácter físico, químico o biológico que en determinadas circunstancias son capaces de inducir una lesión.
En las últimas décadas los avances en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades neoplásicas en la infancia han supuesto una importante mejora en las cifras de supervivencia. No obstante, el cáncer continúa siendo la segunda causa de muerte en menores de 15 años, precedida por los accidentes.
En la década de los años 1950 las posibilidades de curación de la mayoría de enfermedades neoplásicas no superaba el 20%. En el momento actual globalmente se puede hablar de curación del 75%, sobre todo cuando el diagnóstico se efectúa en fases iníciales de la enfermedad.
La incidencia de los distintos tipos de enfermedades neoplásicas varía según la edad. Los más frecuentes son las Leucemias, Tumores cerebrales, Linfomas, Tumores óseos.”
El esquema general de manejo de un tumor sería el siguiente:

1ra FASE
• Radiología, TAC, Resonancia Magnética, Ecografía, Radioisótopos, Histología, Microscopía, Genética, etc.
2da FASE
• Tratamiento
Cirugía, Radioterapia, Quimioterapia, Transplante de médula ósea.
3 FASE:
• Control evolutivo:
Si tras el tratamiento de una infección con el antibiótico más adecuado podemos decir que ya está curada y que no tiene porqué repetirse, en el caso de una enfermedad neoplásica no sucede así. Tras un tratamiento adecuado y una respuesta completa, el paciente pasa a una fase de seguimiento o control evolutivo dado que puede darse el caso de que alguna célula neoplásica haya quedado en fase larvada o de reposo y que en cualquier momento puede volver a reactivarse.
El primer año tras el final del tratamiento es el período de máxima incidencia de recibidas y es por ello que durante este tiempo deberemos someter al niño a frecuentes controles clínicos, analíticos y radiológicos. Superado el primer año la posibilidad de recaída disminuye, pero aún existe y aunque los controles ya se pueden espaciar, se continúan durante 5 años.
Las cifras de supervivencia en cáncer infantil se dan a 3 ó 5 años del diagnóstico, que es cuando ya se puede hablar de supervivencia mantenida libre de enfermedad.

Cáncer en los niños, una situación peligrosa en ascenso

- La leucemia es el tipo de cáncer que más ataca a los niños en Latinoamérica y aunque no se puede prevenir si se puede curar.

“La leucemia es un tumor maligno o cáncer de la sangre, para la edad pediátrica es la neoplasia o tumor maligno más frecuente”, explicó el oncólogo pediatra, Amaranto Suárez.
Una alteración de los genes es la causa de la leucemia, lo que significa que hace difícil su prevención: “Pensamos que más bien constituye una causa multifactorial, son muchos factores que influencian para que una célula sanguínea que normalmente produce un beneficio al ser humano se transforme en una célula maligna”, afirmó el oncólogo pediatra, Mauricio Meza.

“Mientras en Europa, por ejemplo los alemanes, Estados Unidos tienen una supervivencia por encima del 80 por ciento en los niños con leucemia linfoide aguda, en nuestro medio estamos alrededor del 50, 60 por ciento”, aseguró la oncóloga pediatra, Patricia Vizcaíno.

Todo comienza con hemorragias espontáneas, hematomas, fiebre y palidez en el niño: “En Colombia se espera que 2,5 a tres casos por cada cien mil niños menores de 15 años de edad sean diagnosticados anualmente de leucemia aguda”, señaló Suárez.
Pero no todo puede ser malo, no se puede prevenir la enfermedad pero si se puede curar. El primer paso es un diagnóstico confiable y por supuesto a tiempo.

“Dada para este tipo de niños con tratamientos en el estado del arte se espera que sea del 70 al 85 por ciento y ellos pueden reintegrarse a sus actividades escolares tempranamente durante el primer año del tratamiento y también incorporarse a la sociedad como seres autónomos, independientes y productivos”, aseveró el especialista.

Quizá una de las partes más duras dentro del proceso de un enfermo de cáncer es la quimioterapia y más si se trata de un niño, pues los efectos secundarios deterioran no sólo la calidad de vida, también acaban con la esperanza: “Se ponía malo, cuando le hacía eso, se ponía decaído, no comía eso fue lo más duro”, expresó Diva Rojas, madre de un paciente de leucemia.

“Junto con el Instituto Nacional de Cancerológica, la Liga Nacional contra el Cáncer, asociaciones, fundaciones y todas las personas que quieran colaborarnos queremos trabajar por estos niños”, dijo la oncóloga pediatra Vizcaíno.

La sobrevida es alta si se sigue al pie de la letra el tratamiento, pero ahí empieza el problema. En el país (Colombia) el 30 por ciento de los niños enfermos de leucemia abandona el tratamiento y no siempre por su propia voluntad: “La desigualdad en el acceso a los tratamientos es quizás una de las principales causas del fracaso en el tratamiento del niño con cáncer”, añadió Meza.

“Le tocó poner la tutela, mi mamá no tenia plata”, comentó Juan Felipe Perdomo, paciente de leucemia.

“Muchas personas se cansan de estar pidiendo, tocando puertas todos los días solicitando las autorizaciones y terminan abandonando el tratamiento. Tenemos un abandono altísimo en nuestro país (Colombia) lo cual es incomparable con otros países”, concluyó Vizcaíno.
De cada diez niños con leucemia siete se curan, lo que evidencia la alta efectividad de los tratamientos. Estos por lo general se deben mantener durante toda la vida para evitar metástasis y recaídas.

Según el oncólogo pedíatra Ramón Vega, en general el cáncer de los niños no se puede prevenir.

“Si asumimos que el cáncer es una enfermedad de la célula que está alterada por diferentes factores ambientales, químico, virus y que la célula va recibiendo durante su vida agresiones tanto las célula de los padres, la germinal como la célula del niño que ha nacido al cambiar va a producir el cáncer, en ese sentido con algún tipo de medida los papás no pueden prevenir el cáncer. Los papás lo que pueden hacer es mejorar su estilo de vida, la sociedad en general debe mejorar su estilo de vida para dañar menos el entorno y de esa manera probablemente disminuir el cáncer”, aseguró Vega.

Las bases para el tratamiento exitoso del cáncer en los niños son cuatro.

“Primero diagnostico precoz, temprano; segundo, remisión oportuna; tercero, que se empiece un tratamiento rápido y en el mismo sitio, trasladar al paciente de un sitio a otro es pésimo para la sobrevida y cuarto la presencia de tecnología de punta que indudablemente influye sobre la eficacia de curación.”
Por lo general se deben mantener durante toda la vida para evitar metástasis y recaídas. Según el oncólogo pedíatra Ramón Vega, en general el cáncer de los niños no se puede prevenir.

“Si asumimos que el cáncer es una enfermedad de la célula que está alterada por diferentes factores ambientales, químico, virus y que la célula va recibiendo durante su vida agresiones tanto las célula de los padres, la germinal como la célula del niño que ha nacido al cambiar va a producir el cáncer, en ese sentido con algún tipo de medida los papás no pueden prevenir el cáncer. Los papás lo que pueden hacer es mejorar su estilo de vida, la sociedad en general debe mejorar su estilo de vida para dañar menos el entorno y de esa manera probablemente disminuir el cáncer”, aseguró Vega.
Las bases para el tratamiento exitoso del cáncer en los niños son cuatro.
“Primero diagnostico precoz, temprano; segundo, remisión oportuna; tercero, que se empiece un tratamiento rápido y en el mismo sitio, e trasladar el paciente de un sitio a otro es pésimo para la sobrevida y cuarto la presencia de tecnología de punta que indudablemente influye”, añadió el especialista: Fuente internet congreso oncológico Bogotá.

 

Todos los tipos de cáncer, incluyendo los que se dan en la infancia, tienen un proceso patológico común -las células cancerosas, al crecer descontroladamente, adquieren tamaños y morfologías anómalos, ignoran sus límites habituales en el interior del cuerpo, destruyen células vecinas y, a la larga, se pueden acabar extendiendo a otros órganos y tejidos (lo que se conoce como metástasis). A medida que el cáncer se va extendiendo, consume cada vez mayor parte de los nutrientes que necesita el cuerpo para funcionar. El cáncer consume la energía del paciente, destruye órganos y huesos y debilita sus defensas contra otras enfermedades.

Afortunadamente, el cáncer infantil es relativamente infrecuente, afectando en EE.UU. sólo a aproximadamente 14 de cada 100.000 niños cada año. Considerando todos los grupos de edad, los cánceres más frecuentes en la infancia son la leucemia, el linfoma y el cáncer cerebral. A partir de los diez años, también hay una mayor incidencia del osteosarcoma (cáncer de huesos). Cada tipo de cáncer afecta a distintas partes del cuerpo, y sus tratamientos y tasas de curación también son diferentes.

Los factores que desencadenan el cáncer en los niños no suelen coincidir con los que lo pueden desencadenar en los adultos, como el hábito de fumar o la exposición a toxinas medioambientales. En contadas ocasiones, los niños que padecen determinados trastornos de origen genético, como el síndrome de Down, pueden tener un riesgo más elevado de desarrollar cáncer. Asimismo, los niños que se han sometido a quimioterapia o a radioterapia debido a un cáncer previo también pueden tener un riesgo más elevado de desarrollar otro cáncer en el futuro. De todos modos, en la mayoría de los casos, los cánceres infantiles se desarrollan a raíz de mutaciones (o cambios) no heredadas en los genes de sus células en proceso de crecimiento. Puesto que estos errores ocurren al azar o de forma impredecible, actualmente no hay manera de prevenirlos.

Es posible que el pediatra de su hijo le detectara algunos de los primeros síntomas del cáncer en alguna revisión periódica. De todos modos, muchos de estos síntomas (como fiebre, ganglios linfáticos inflamados, infecciones frecuentes, anemia o moretones) también son propios de otras infecciones o trastornos distintos del cáncer. Por este motivo, no es nada raro que tanto los médicos como los padres sospechen otras enfermedades propias de la infancia cuando aparecen los primeros síntomas de cáncer.

Una vez recibido el diagnóstico de cáncer, es importante que busque ayuda para su hijo en un centro médico especializado en oncología pediátrica o en el tratamiento del cáncer infantil.

 
El tratamiento del cáncer en los niños incluye la quimioterapia (el uso de medicamentos para matar a las células cancerosas), la radioterapia (el uso de radiaciones para matar a las células cancerosas) y la cirugía (para extirpar las células cancerosas o tumores). El programa de tratamiento necesario en cada caso dependerá del tipo de cáncer, así como de su agresividad, lo extendido que esté y la edad del niño.
 
En los niños con leucemia o linfoma, la cirugía suele desempeñar un papel poco importante. Esto se debe a que la leucemia y el linfoma son cánceres que afectan a los sistemas circulatorio y linfático, que están ampliamente distribuidos por todo el cuerpo, lo que dificulta tratarlos de forma local extirpando un área específica. Sin embargo, en el osteosarcoma y otros tumores aislados que afectan a partes reducidas de la anatomía corporal y que no han hecho metástasis en otras partes del cuerpo, la cirugía suele ser un arma eficaz para combatir el cáncer, combinada con la quimioterapia y/o la radioterapia.
Los niños con determinados tipos de cánceres pueden ser candidatos a someterse a un Transplante de médula ósea. La médula ósea es un tejido esponjoso que hay en el interior de determinados huesos del cuerpo y que desempeña la función de producir glóbulos sanguíneos. Si un niño padece un tipo de cáncer que influye sobre la función de los glóbulos sanguíneos, un transplante de médula ósea (en conjunción con la quimioterapia para matar las células cancerosas) puede favorecer el crecimiento de nuevas células sanas. El transplante de médula a veces también se utiliza para tratar cánceres en los que no está comprometido el funcionamiento de los glóbulos sanguíneos, porque ayuda a los médicos a utilizar dosis de quimioterapia más elevadas de las que habría tolerado el paciente si no se le hubiera hecho el trasplante.

 
La quimioterapia es una medicación que se utiliza como tratamiento complementario para eliminar las células cancerosas que quedan en el cuerpo. Los niños o adolescentes con cáncer suelen recibir la quimioterapia por vía intravenosa (inyectada en vena) u oral (por boca Algunos tipos de quimioterapia pueden ser aplicados en forma intratecal (dentro del liquido cefalorraquídeo o liquido espinal). Los medicamentos entran en el torrente sanguíneo y matan las células cancerosas en aquellas partes del cuerpo afectadas por el cáncer.

La duración de la quimioterapia y el tipo concreto de fármacos que se utilizan dependen del tipo de cáncer que padezca el niño y de su respuesta a los mismos. El tratamiento es diferente en cada paciente, de modo que un niño puede tener que someterse a quimioterapia diaria, semanal o mensualmente. También es posible que el pediatra recomiende hacer varios ciclos de tratamiento, para que el cuerpo del niño pueda descansar y recuperarse entre ciclo y ciclo.

Muchos de los medicamentos que se utilizan en quimioterapia conllevan el riesgo de padecer problemas a corto y largo plazo. Los efectos a corto plazo incluyen náuseas, vómitos, caída del cabello, fatiga, anemia, mayor riesgo de hemorragia y mayor riesgo de infección debido a la destrucción de la médula ósea, así como lesiones renales e irregularidades menstruales. Algunos de los medicamentos que se utilizan en la quimioterapia también se asocian a riesgo de inflamación de la vejiga, hematuria (sangre en la orina), pérdidas auditivas y lesiones renales. Otros pueden provocar problemas cardíacos y cutáneos. Algunos de los efectos colaterales a largo plazo son la infertilidad, trastornos de crecimiento, daño a órganos e incremento de riesgo de sufrir un segundo cáncer.

El pediatra de su hijo adoptará precauciones y le recetará otros medicamentos para contrarrestar la máxima cantidad posible de efectos secundarios de la quimioterapia.
 
La radioterapia es uno de los tratamientos más habituales del cáncer. Cuando un niño se somete a radioterapia, es irradiado por un haz de ondas o partículas muy potentes, que destruyen o lesionan las células cancerosas. Muchos tipos de cánceres infantiles se tratan con radioterapia, en conjunción con quimioterapia y/o cirugía.

La radioterapia tiene muchos efectos secundarios potenciales (como mayor riesgo de malignidades y esterilidad), que usted debería comentar con el pediatra de su hijo.

La principal meta del tratamiento del cáncer es curarlo; ésta es la prioridad absoluta sobre cualquier otro aspecto del cuidado del paciente. De todos modos, hay muchos medicamentos y terapias que pueden ayudar a hacer más soportable el tratamiento.
 

 

 
 
 
 
 
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